Cualquier emprendedor que en su ADN no lleve » el fracaso» , tiene pocas posibilidades de alcanzar el éxito.
En los países anglosajones y nórdicos, donde fallar es valorado y considerado el paso necesario para aprender y lograr el éxito; está es una máxima más que instalada en el día a día del tejido emprendedor.
Para muchos expertos: fracasar forma parte del éxito de un negocio.
En palabras del propio Daniel Soriano, rector del Centro de Innovación y Emprendimiento de IE y Profesor de Entrepreneurship en IE.
«Cuando hablas con un inversor le gusta saber que has aprendido a través de tus fallos.
Sin embargo, en España a pesar de que en los últimos tiempos se ha visto un cierto cambio en esta línea, » el fracaso» todavía sigue siendo visto como un estigma, algo que se castiga … y que en ocasiones incluso se arrastra durante el resto de nuestra vida profesional.
Pero ¿ por qué sucede esto realmente?
Según palabras del profesor de profesor de ESIC Carlos González podemos concluir que el problema es cultural y educativo.
En una reciente entrevista afirmaba: «Nuestra cultura nos orienta mucho a un concepto de seguridad que está asociado a la gran empresa y ya el hecho de emprender todavía no es muy bien visto en ciertos entornos. Por otro lado, no se educa para innovar, para atrevernos, para experimentar… Y sin embargo, el error, el fracaso forma parte del proceso creativo y de aprendizaje»
Deberíamos pues empezar a sentar las bases desde los primeros años formativos…. desde nuestro primer contacto con el aprendizaje y como se suele decir, desde la cuna.
Sin duda la » actitud emprendedora» ( no quiere decir que te tengas que convertir en un emprendedor ) , tendría que estar instalada en nuestras unidades didácticas y programas formativos desde el primer contacto con una guardería o escuela de primaria.
Para ello no cabe duda que nos queda un largo camino todavía por recorrer…
Pero tengamos la edad que tengamos o estemos en el momento que estemos, muchas de estas habilidades aún estamos a tiempo de adquirirlas.
Algunas de estas habilidades más conocidas que nos pueden ayudar a perder el miedo al fracaso son:
- Confianza en uno mismo
- Perseverancia
- Necesidad de realización
- Creatividad
- Iniciativa
- Flexibilidad
- Responsabilidad
- Dinamismo
- Polivalencia
- Conocimiento del producto
- Mercado, equipos y tecnología
- Habilidad para tratar a la gente
- Adaptación a los momentos críticos
- Orientación hacia la utilidad o ganancia
- Optimismo
Todos ellos sin duda podemos resumirlos en los siguientes rasgos:
- Actitud Proactiva. Tendencia a iniciar y mantener acciones que directamente cambian el ambiente circundante. Identificar oportunidades y actuar sobre ellas.
- Compromiso y Resilencia al Riesgo. La disposición a comprometerse con oportunidades bajo posibilidades de fracaso
- Autocontrol. » Locus del Control» .Creer que las acciones que realizamos determinan los resultados que obtenemos. Esto hace que de forma casi innata dediquemos más esfuerzo y persistencia hacia los resultados deseados.