Que la economía digital se ha convertido en el principal motor de crecimiento económico en todo el mundo, no es una novedad para nadie.
El propio Tony Jin Yong, CEO de Huawei España, en el marco de un foro sobre 5G, afirmaba:
“cada euro invertido en digitalización supondrá la aportación de tres al crecimiento de la industria».
En este contexto obvia resaltar la importancia que tienen aptitudes como las habilidades digitales y la capacidad de liderazgo de equipos dentro de los perfiles profesionales que veremos florecer en los próximos meses.
Familiarizarnos con términos como : Big data, data analytics, client centricity, omnicanalidad, inteligencia artificial y realidad virtual son algunas de las grandes tendencias que veremos presentes en menor o mayor grado en casi todas las industrias y sectores económicos.
Todo esto, por supuesto, impacta en los modelos de negocio, en las formas de trabajo instaladas, en la cultura organizacional, en la comunicación con los clientes y en los estilos de liderazgo en la era digital.
Muy importante: Empezar a poner el foco en el CAPITAL HUMANO.
La innovación y la transformación digital rompen los antiguos paradigmas exigiendo: agilidad … así como el desarrollo de culturas que faciliten adquirir y sostener esa agilidad.
La necesidad de ser capaces de liderar digitalmente estos equipos cada vez más heterogéneos, con perfiles, aptitudes y expectativas muy diversas… complica la labor a todos los profesionales acostumbrados a una cultura en la cual hay escasa tolerancia al error.
Igualmente el tener una escasa cultura en pro de una comunicación abierta y fluida que permita que las experiencias se compartan para ir construyendo un aprendizaje colectivo hace que para muchos profesionales, esto se esté convirtiendo en el gran problema para los próximos meses de cara a su crecimiento y adaptación al mercado actual.
Pero como todo reto, hay que empezar a trabajarlo por algún lado.
A continuación algunos pequeños tips para entender esta nueva situación:
- El liderazgo único se ha terminado, debemos trabajar en pro de crear pequeñas redes de liderazgo internas, integrarlas en el mismo » Barco» y bajo el plan estratégico del capitán. Eso sí, no podemos para ello perder de vista importantes figuras como las nuevas formas de colaboración, la figura del InCompany.
- Base ética, fundamental! Mantenerse apegados a principios éticos, también resulta esencial para un liderazgo eficiente en un entorno digital.
- Control absoluto sobre los datos. Una de las ventajas de vivir en una era digital es que es posible contar con datos muy precisos, e incluso en tiempo real, acerca de una gran variedad de factores. No se trata de lo que uno cree que puede funcionar, sino de cuestiones que, con base en hechos, datos y evidencias probadas. Reducimos tiempo mejoramos resultados de conversión.
- Pensamiento analítico, empatía, curiosidad, autenticidad, capacidad de negociación y transparencia. ( De todos ellos hablaremos en próximas entradas)
Lo que sí está claro es que aquellas empresas que sean guiadas por profesionales que se desenvuelvan en un entorno de incertidumbre permanecerán en el mercado a pesar de la actual crisis sanitaria, los cambios en los modelos de producción y sobre todo de la demanda del mercado si son capaces de subirse a la ola de la transformación digital de forma transversal en toda su empresa.
Es importante no obstante, comprender que la transformación digital no implica necesariamente un cambio radical en el modelo de negocio ayuda a identificar en qué procesos y tecnología centrarse.
Los líderes digitales han de entender la necesidad de cambiar poco a poco, y que este cambio requiere poner a las personas en el centro, adecuar los procesos y adoptar la tecnología apropiada.
Las nuevas tecnologías generan nuevas oportunidades y nuevos perfiles profesionales. Se necesita invertir en talento y formación, en acompañar a las personas en el proceso de actualización y adaptación de sus puestos y roles.
«El reto no es la tecnología; es la gestión del cambio en las personas»